Estoy desempleada. Es sorprendente lo que ocurre en mi interior. Tengo 56 años, he ejercido mi profesión con gusto, pasión y, a veces, furia vengativa, lo reconozco. Mi temperamento es así, no lo escogí al nacer y lo llevo con bastante aceptación de sus consecuencias: mi desempleo es una de ellas. Y es una lástima, no sólo para mí, porque estar lejos de mi profesión, de manera sistemática, orgánica y con salario (exiguo, pero seguro), es doloroso, sino para mis empleadores potenciales, porque también se pierden la experiencia de más de 20 años que cargo con orgullo, porque son producto del esfuerzo. He corregido estilo, redactado textos que no tenían pies ni cabeza; he revisado las correcciones de otros correctores, para no morir de hambre, pero, en mi fuero interno, dentro de mí, extraño el desmenuzar un problema que atañe a todos y ponerlo en negro sobre blanco, exhibirlo, hacerlo consciente en un reportajito. O las entrevistas con esos sobresalientes en algo y por algo, benéfico o perjudicial. Conocer la esencia de los hombres y mujeres de mi tiempo, sus causas y sus metas. Eso, eso sí lo extraño.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s